Por fin llega el Verano, y con él las vacaciones. Y la pregunta “¿qué hacemos con el perro/gato?”. A todos nos gusta viajar con nuestros animales, pero hay factores que lo desaconsejan como la edad, el estado sanitario, el tipo de animal o el medio de transporte hasta el lugar de vacaciones.
Vamos a intentar daros algunos consejos desde el punto de vista veterinario, aunque siempre será necesario comprobar con el destino o transporte las novedades.
Los preparativos
Antes de cualquier viaje los animales deben pasar una revisión veterinaria en la que comprobaremos su estado de salud y actualizaremos vacunas y desparasitaciones (internas y externas). También podremos facilitaros los certificados de salud necesarios para pasar las aduanas de ciertos países y os podremos informar mejor de las enfermedades endémicas (propias) de la zona en la que vayáis a pasar unos días.
Si aún no tiene puesto el microchip es el mejor momento para hacerlo, permitirá identificarle en caso de extravío en cualquier lugar del Mundo (civilizado, claro). Se realiza de forma indolora, se pone de manera similar a una vacuna y se entrega en el momento el pasaporte comunitario de la mascota, con sus datos y foto, las vacunas y desparasitaciones que haya recibido hasta el momento, y los datos del propietario, pasando a formar parte de una base de datos que puede ser consultada desde Internet.
Además os recordamos que en la Comunidad Autónoma de Cantabria es obligatorio poner el microchip a perros, gatos y hurones, y que esta acción sólo la puede realizar un veterinario colegiado.
Los animales también deben llevar una maletita en la que esté su medicación habitual (recordar que las alergias viajarán con vuestro animal), collar y correa, bozal, camita, comida y agua y comederos, bolsitas para recoger las heces y el pasaporte debidamente complementado. Siempre es recomendable haber localizado un veterinario en la zona en la que nos vayamos a quedar, los animales son como los niños, siempre se ponen malos cuando están fuera de casa.
El viaje
Si hemos decidido viajar con nuestra mascota tenemos que plantearnos cuál es el medio de transporte más adecuado. Vamos a dar algunos consejos básicos que deberéis confirmar con la compañía de transportes que escojáis.
Utilizar nuestro propio coche es lo más recomendable ya que es probable que esté acostumbrado a viajes cortos (al veterinario, playa, montaña…) y se ponga menos nervioso. Además podremos vigilar su estado y hacer paradas cada 2 horas para sacarle a pasear o darle de beber.
Si en viajes anteriores se ha mareado aconsejamos llevarle en ayunas de al menos 12 horas y, si es necesario, pedir un sedante específico para animales para que viaje más tranquilo. Estos sedantes son fáciles de dar, no provocan sueños demasiado profundos ni largos y no tienen efectos secundarios.
Debemos recordar que la DGT (Dirección General de Tráfico) no permite que los animales viajen sueltos en el coche, ni encima de otros pasajeros. Siempre debemos llevarlos separados de nosotros, en un transportín situado en el suelo de la parte de atrás del coche, detrás del conductor (no encima del asiento trasero), atados con un cinturón de seguridad específico o tras una reja o red dentro del maletero, de manera que no pueda molestar al conductor ni pueda pasar a la parte delantera del habitáculo del coche.
Si vamos a utilizar el autobús debemos saber que, a excepción de los perros lazarillos, todos los animales deben viajar en la bodega de carga dentro de su transportín. Habitualmente han de pagar un 50% de coste del billete normal.
Si escogemos el tren podremos llevarlos con nosotros dentro de su transportín si su peso no es superior a 6 Kg, también tendremos que abonar el 50% del coste normal de un billete (en Cercanías de RENFE no se abona nada por su billete). Igual que en el autobús, los perros lazarillos viajarán gratis.
Antes de viajar en el avión debemos presentar un certificado de salud y el pasaporte con las vacunas y desparasitaciones al día y según la legislación vigente en el país que se va a visitar. Estos viajes se deben preparar con suficiente tiempo ya que para la entrada nos pueden exigir el título de anticuerpos de la Rabia que se leen en laboratorios específicos meses antes de la fecha prevista del viaje.
Uno de los transportes menos recomendables es el barco, ya que los animales de compañía tienden a estar constantemente mareados. Normalmente deberán viajar en la bodega de carga y tendrán que ser alimentados y paseados por sus dueños. También nos pedirán un certificado de salud y el pasaporte con las vacunaciones al día.
Viajar con gatos
Hemos hecho un apartado especial para viajar con gatos ya que son más estresables que los perros. Será más fácil viajar con ellos si les hemos acostumbrado al coche desde pequeños, sobre todo si disponemos de una segunda residencia a la que solamos acudir regularmente. Hay que tener en cuenta que los gatos sólo suelen montar en el coche para ir al veterinario, lo cual les deja casi siempre con mal recuerdo.
Para evitar el estrés que supone el cambio de hogar se recomienda utilizar feromonas en la casa normal desde al menos 1 semana antes del viaje. También existen dietas específicas que sirven para controlar la ansiedad y que deben empezar a ofrecerse al gato desde 1 mes antes del viaje hasta el regreso.
Como en el caso de los perros, deben ir dentro de su transportín en el suelo del asiento trasero, detrás del conductor. También tenemos que llevar sus utensilios y juguetes y parar para comprobar su estado.
Si hemos decidido viajar sin nuestro gato debemos saber que va a llevar bastante bien nuestra ausencia, aunque hay que encontrar algún amigo, familiar o vecino que le sea conocido y que se pueda pasar un rato todos los días para ver cómo está, limpiar su bandeja de suciedad, ponerle agua limpia y comida, y jugar con él (o sólo hacerle compañía). Además los días previos al viaje deberíamos reducir el contacto con el animal para que se vaya preparando y dejar alguna prenda del “vigilante” del gato para que se vaya acostumbrando a su olor.
También existen residencias específicos de gatos, pero sólo se recomiendan para los que han sido acostumbrados desde pequeños o en casos de máxima necesidad.
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